“Los ‘swaps’ son contratos en los que dos partes se ponen de acuerdo para intercambiar los beneficios de un instrumento A, propiedad de la primera parte por los beneficios de B, propiedad de la segunda parte. Los ‘swaps’ pueden ser de muchos tipos, estando a veces referenciados a tipos de interés”. Esta es la explicación que nos da uno de los bancos más importantes de España al hablarnos de un producto tan complejo y tedioso como lo es el swap. Por eso nosotros te lo vamos a explicar.

 

Seguro que lo has escuchado en muchas ocasiones, pero quizá aún no termines de entender su significado. Los swaps o permutas financieras conllevan una serie de riesgos que deberías conocer en caso de que se te presente la situación en la que tu entidad bancaria te los ofrece.

Los swaps son productos financieros complejos. ¿El motivo? Que su precio deriva del valor de otro activo. En la firma de un contrato de swap, dos partes (entidad bancaria y cliente), establecen un acuerdo para un intercambio de dinero futuro. 

 

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Su precio deriva del valor de otro activo

 

En este contrato, se establecen dos flujos financieros (ingresos y pagos), donde la entidad bancaria paga al cliente y recibe dinero del cliente y el cliente paga a la entidad bancaria y recibe dinero de la entidad bancaria.

El swap se contrata como si fuera un “seguro”, para evitar las subidas de tipos de interés como el Euríbor en los créditos. Es decir, los clientes lo contratan para no asumir la fluctuación del Euríbor y pagar un interés de tipo fijo. 

En este punto, el cliente pide un préstamo y en vez de pagar las cuotas mensuales con la deuda referenciada al estado del Euríbor, paga las cuotas referenciada a un tipo fijo y es la entidad bancaria la que le paga al cliente el interés del Euríbor, es decir, el cliente se aprovecharía  de esta situación si el Euribor estuviera alto, pero ¿y si se encuentra en estado bajo o negativo? Sale perdiendo.

De esta situación, las entidades bancarias no hablan. Únicamente, cuentan a sus clientes los beneficios del swap en un escenario en el que el Euríbor se mantiene alto, convenciéndoles de la capacidad del swap de convertirse en un “seguro” que les mantiene a salvo de la subida del Euríbor. Lo que no les cuenta es que el Euríbor puede fluctuar y mantenerse bajo, situación que al cliente le vendría genial ya que estaría pagando el interés más bajo.

Los bancos poseen estudios de mercado que predicen los estados del Euríbor a corto y medio plazo, por eso conocen perfectamente los niveles en los que este índice se mantendrá en el futuro. En ocasiones, aprovechan esta información para asegurarse la comercialización de determinados productos complejos que les beneficiarán a ellos y les perjudicarán a sus clientes.

Dada esta situación, es de suma importancia que antes de firmar ningún contrato con una entidad bancaria, barajes todos los escenarios y sus posibles riesgos, sosteniéndote en la figura de un profesional de la economía. Las entidades no te van a contar toda la verdad.

 

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Si te has visto afectado, puedes ponerte en contacto con nosotros sin ningún compromiso. La Ley declara abusivas las cláusulas que recogen los swaps y otros productos financieros. Podemos ayudarte.

 

 

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