Un contrato de permuta financiera o swap, se celebra entre dos partes que se comprometen a realizar pagos periódicos, a cambio de que la otra parte devuelva a su vez flujos monetarios, dicho de otra manera, es un acuerdo que se firma entre el banco y el cliente para intercambiar dinero a futuro, basados en una fórmula preestablecida.

 

El valor de referencia variable más común en un swap es el Euribor.

 

¿Por qué razón un cliente elegiría un swap?

Un cliente puede hacer uso de swap para transformar los pagos de su hipoteca variable a pagos de interés fijo, en el afán de intentar disminuir el riesgo de incrementos en las cuotas mensuales. Dicho de otra manera, un swap protege la cuota de las subidas de los tipos de interés.

 

Ahora veamos, de qué elementos se componen los Swaps:

 

  • Fecha de comienzo y final del swap.
  • Cantidad sobre la que se calculan los flujos de las partes involucradas.
  • Tipo o margen de interés de ambas partes.
  • Índice de referencia para la parte variable.
  • Frecuencia de pago.
  • Base de cálculo de las dos partes.

 

Una forma más sencilla para entender los swaps (permutas financieras)

Una forma más sencilla para entender los swaps

Imaginemos que estamos pagando una deuda que debemos cerrar en el plazo máximo de 5 años. Nos comprometimos a pagar las cuotas con tasas de interés variable. La condición de variabilidad de las tasas hace que corramos el riesgo de que suban y nos veamos obligados a pagar más dinero de intereses del que debemos. Para prevenir esto vamos al banco y adquirimos un swap, que nos permita pagar intereses en cuotas fijas. El banco por su parte, se compromete a pagarnos los intereses que resulten de la tasa fluctuante.

 

Existen diferentes tipos de swaps, pero sin lugar a dudas, el más popular es el de tipo de interés, que entró al comercio bancario como un tipo de seguro de cobertura, permitiendo a los clientes protegerse de las subidas de los tipos de interés. Esta es la razón de que muchos de estos productos estén ligados a un préstamo hipotecario.

 

Un dato muy importante de los swaps, es que en la mayoría de los casos los bancos omitieron informarles a los clientes que, con la firma de un interés fijo, se eximían de los beneficios que pudieran obtener si los tipos de interés empezaran a bajar. Privando de esta manera a sus clientes sobre este descenso.

 

Tú puedes ser uno de los afectados si has sido titular de un producto con la siguiente denominación:

 

  • Contrato de permuta financiera.
  • Hipoteca tranquilidad.
  • Clips hipotecarios.
  • Coberturas.
  • Derivados financieros.
  • Contrato de cobertura de tipos.
  • Bono clip.
  • Clip tipo collar.
  • Swaps.

 

Además, si no recibiste información sobre la verdadera naturaleza y funcionamiento del producto, si no te hicieron ninguna simulación sobre los escenarios que pudieran producirse, en concreto, en los que pudieras perder dinero, Si no tuviste experiencia previa en este tipo de productos, o si no tienes conocimientos financieros, es altamente probable que puedas recuperar el dinero perdido por la suscripción de la permuta financiera.

 

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Los demás tipos de swaps que nos podemos encontrar en el mercado financiero son: Los swaps de materias primas, swaps de índices bursátiles, swaps sobre tipo de cambio y swaps crediticios.

 

Algunos tribunales han dictado resoluciones que permite a quienes suscribieron un swap solicitar al banco la indemnización por daños y prejuicios, esta ley se encuentra sujeta al plazo general de prescripción de las acciones, hasta 2015, de 15 años, y desde entonces de 5, prácticamente los afectados que aún no han reclamado, tienen hasta octubre de 2020 para hacerlo.

 

Así que anímate y reclama.

 

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