Las comisiones bancarias reclamables, básicamente, son aquellas por las que vas a poder denunciar a una entidad de crédito con posibilidades de lograr el éxito de tu operación. Un éxito que estriba en la anulación de la operación por la que se te cobra la comisión y, por tanto, la devolución del dinero que te había costado.

A continuación te contamos más sobre esta clase de comisiones. Presta atención.

¿Por qué algunas comisiones bancarias pueden ser reclamadas?

En primer lugar, te recordamos que puedes reclamar ante los tribunales de justicia cualquier tipo de comisión que te haya aplicado tu banco. Las garantías de nuestro ordenamiento jurídico te permiten esta opción.

Sin embargo, solo vale la pena en los supuestos en los que tengas posibilidades reales de que se te devuelva lo cobrado. Por consiguiente, has de tener unas mínimas garantías de que estas comisiones que se te hayan aplicado podrían enmarcarse en el concepto de malas prácticas bancarias.

La mala praxis de las entidades de crédito en el cobro de comisiones puede manifestarse de diversos modos. Por ejemplo, cuando estás pagando por algún servicio que nos has pedido o no ha sido realizado o cuando el importe que te han aplicado resulta excesivo.

Se trata de contextos en los que, en caso de reclamar, hay altas probabilidades de que se estimen tus alegaciones. Pero es con ejemplos como mejor puedes comprender a qué tipo de reclamaciones nos referimos cuando nos remitimos a las reclamables. Toma nota de ellas.

Cuáles son las comisiones bancarias reclamables

Comisión por devolución de recibos

En este caso, la práctica abusiva consiste en cargar sobre el perjudicado, por ejemplo, el frustrado cobro de un pagaré que no está respaldado por fondos. La operación, en este supuesto, no se ha completado.

Pero que no haya fructificado no se debe a una responsabilidad de quien debe recibir el ingreso, que es el principal interesado en que llegue a buen término. Como es de aplicación en otros ejemplos de este texto, has de tener un especial cuidado en que esta clase de comisión no haya sido contractualizada. Si no figura en el contrato que firmaste, puedes reclamar contra ella con garantías de éxito.

Comisión por descubierto

Se trata de la que te cobran si, como decimos popularmente, te quedas en número rojos. El problema de esta comisión radica en que los bancos tienden a aplicar dos. Una por la posición deudora que se ha desencadenado y otra por el aviso. La primera viene a consistir en un porcentaje, pero la segunda es ilegal.

Ten en cuenta que, si vas a entrar en una situación de descubierto, tu banco debe avisarte con una cierta antelación para que tomes las medidas oportunas.

Comisión por impago de cuotas

Además de tarjetas de crédito, cuentas o depósitos, entre los productos financieros que te ofrecen los bancos, destacamos los préstamos, los créditos y las hipotecas. Se caracterizan por su devolución mediante cuotas.

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En este sentido, si te cobra una comisión cuando no hayas abonado una de ellas, ha de ser única por cada impago y con una cuantía fija. Por otro lado, no basta con establecer un cobro automatizado de esta comisión, sino que se te ha de avisar previamente de que, debido a tu impago, va a serte aplicada.

Otras comisiones que podemos considerar abusivas

Por último, vale la pena que recuerdes que puedes reclamar también, entre otras, por las que te pongan por la disposición de dinero en cajeros de tu propia red, gastos duplicados, cuentas inactivas o escritura de cancelación de la hipoteca.

En definitiva, infórmate sobre las comisiones injustas, puesto que reclamarlas te permitirá disfrutar de servicios bancarios óptimos.